|
La Sierra de Gata posee vestigios de construcciones de todas las épocas. su campo está salpicado por caseríos, tenadas, corrales, almazaras, diques y construcciones en piedra hoy en desuso. La más singular es el "zahurdón", edificación de origen celta, redonda, de mampostería y cubierta por una falsa bóveda, abierta por el centro para salida del humo de hoguera y utilizada como refugio de pastores.
La arquitectura popular de la Sierra de Gata es básicamente serrana. La casa gateña suele conservar su trazado original de tres plantas, construidas a base de granito, pizarra, barro y madera que remata con voladizos sobre paredes de adobe y entramado diverso, con el predominio de la balconada de madera o forja volada.
Recorrer detenidamente las callejuelas y rincones de los pueblos de la sierra es trasladarse a los tiempos de la más sugerente historia serragatina. Asimismo ofrecen una abundante muestra de palacios y casonas nobiliarias diseñadas con poste señorial, entre las que abundan las casas de sillería granítica, jalonadas de escudos, dinteles, blasones nobiliarios y diversos testimonios heráldicos.
Una forma muy atractiva de conocer la Sierra de Gata es recorrerla a través de la huella de los antiguos caminos empedrados, calzadas, cañadas y cordeles que cruzan valles y laderas, ascender a lo alto de los puertos para conocer su paisaje y andar sus emblemáticos parajes para observar especies animales y vegetales.
El senderismo, a bicicleta o a caballo son los medios perfectos para impregnarse de los pausados ritmos de Sierra de Gata y llegar a lugares donde aún es posible perderse en el silencio, observar especies vegetales y animales o encontrar retazos de una historia perdida.
Desde mediados de otoño hasta la primavera es cuando el paisaje de Sierra de Gata alcanza su máximo esplendor de vida animal y vegetal.
|